martes, 24 de enero de 2012

La danza de la Paz



"Esta es la danza de la paz

hoy vamos todos a bailar,
sigamos juntos el compás
y una pareja buscarás.
Tocaremos palmas y pies chin, chin (bis)
y uniremos así nuestras manos
y danzaremos hasta el fin así.Esta es la danza de la paz:
No a la guerra, sí a la amistad.
Todo lo mío tuyo es
pues compartiendo feliz seré.
Tocaremos palmas y pies chin, chin (bis)
Y uniremos así nuestras manos
y danzaremos hasta el fin así."



Ver la danza en: http://www.youtube.com/watch?v=dI-pmuwis3E

lunes, 23 de enero de 2012

LIM sobre la Paz


Pincha sobre la imagen.

Juego de la Oca por la Paz

Juego de La Oca Por La Paz

Decálogo para hacer la Paz


                   Decálogo para hacer la PAZ



Uno: Eres alguien muy importante y único. Quiérete. 

Dos: Anima y valora a tus amigos. Comprobarás que les gusta. 

Tres: Descubre que ser todos distintos es muy bonito. 

Cuatro: Da las gracias y pide las cosas por favor. ¡Es muy fácil! 

Cinco: Aprende a escuchar, así comprenderás mejor a los que te rodean. 

Seis: Haz tus trabajos lo mejor que puedas. Tu esfuerzo vale la pena. 

Siete: Si cumples con tus tareas y encargos, todo funcionará mejor. 

Ocho: Trabajando con otros en grupo, conseguirás más que tú solo.

Nueve: Te sentirás feliz si compartes con los demás.

Diez: Si pones PAZ dentro de ti, lo que te rodea tendrá PAZ.

Poema: "Para que haya Paz en el mundo"




Para que haya paz en el mundo,
es necesario que las naciones vivan en paz.

Para que haya paz entre las naciones,
las ciudades no deben levantarse una contra otra.

Para que haya paz en las ciudades,
los vecinos deben entenderse.

Para que haya paz entre los vecinos,
hace falta que reine la armonía en el hogar.

Para que haya paz en casa,
hay que encontrarla en el corazón de cada uno.

(Laozi, también conocido como Lao Tsé, Lao Tzu o Lao Tsi)

Música: "Buscando paz" - Congal Tijuana



Sigo buscando la paz
defendiendo mi libertad
encontrando mi camino
intento encontrar la verdad
que me lleve a conquistar
la paz que yo necesito.

Mirando hacia adelante no me voy a caer
con la fuerza de mi mente sobreviviré
Mirando hacia adelante no me voy a caer
con la fuerza de mi mente sobreviviré

Sigo buscando la paz
Sigo buscando la libertad
Sigo buscando la paz
Sigo buscando la libertad

No hay caminos pa la paz
la paz es el camino
No hay caminos pa la paz
nada se encuentra escrito
No hay caminos pa la paz
la paz es el camino
No hay caminos pa la paz
nada se encuentra escrito...

(bis)

sabooor!!

Mi mente dice que lo puedo cambiar
el corazón siempre me dice que todo terminará
seguiremos adelante y llegaremos al final
para encontrar nuestra libertad

yo buscaré, yo buscaré, yo buscaré
mi libertad
tengo la fe, tengo la fe
que todo puede cambiar
yo buscaré, yo buscaré, yo buscaré
mi libertad
sigo buscando la paz!!...

sigo buscando la paaaazz
sigo buscando la libertad!!

Juego: "La isla del tesoro"


“La isla del tesoro” es un juego creado por la Junta de Castilla y León con Piratas como personajes. Está ideado para trabajar las relaciones personales y para desarrollar una buena convivencia.


Pincha sobre el dibujo y comienza la aventura:


Juegos por la Paz

En esta página encontraréis puzzles, sopas de letras, el juego de las diferencias, el juego del ahorcado de la Paz, ...

Pinchas sobre la imagen y empieza a jugar.





martes, 3 de enero de 2012

La Navidad en el cine (2): ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?


Las representaciones populares de la Navidad han tendido a unir, en la misma noche del Nacimiento, la adoración de los pastores al Niño y la llegada de los Magos al portal. Esto ha surgido, sobre todo, por una necesidad “escénica”: una pintura o una representación de esa escena resulta mucho más rica y polifónica si unifica en una sola imagen a todos los personajes implicados; así aparece como más grandiosa. Pero los teólogos suponen que ambos hechos estuvieron separados en el tiempo. Desde que avistaron la estrella, prepararon el viaje y llegaron a Jerusalén desde el lejano Oriente, debió pasar casi un año. Eso mismo parece sugerir la decisión de Herodes: “se informó por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella” (Mt. 2, 7) y, teniendo eso a la vista, manda degollar no a los recién nacidos, sino a todos los varones menores de dos años: debieron decirle que la estrella apareció un año antes.

En las tres escenas que vimos en la primera parte de "La Navidad en el cine", la llegada de los pastores se muestra casi simultánea a la llegada de los Magos. Y algo similar sucede en Ben Hur. Aquí la escena arranca desde el portal. Los pastores, que han llegado unos minutos antes, se vuelven al oír unas pisadas y aparecen de espaldas los Magos. Entran en el establo y, con ellos, entra también la cámara. Se detienen un instante, se arrodillan y depositan sus presentes. Aún no hemos visto al Niño. El director ha buscado el efecto sorpresa, y retrasa lo más posible el mostrarnos la sublime escena. En el mismo plano –no se ha interrumpido desde el principio- la cámara avanza y vemos al fin a Jesús, María y José. Tres grupos están perfectamente distribuidos en el espacio escénico, como en tres anillos concéntricos: los pastores, los Magos y la Sagrada Familia. Una escena sin palabras, que termina con un toque bucólico: un ternero acude dando saltos hasta su madre, subrayando así el símbolo fundamental de la maternidad.


También en La Natividad se hace coincidir la llegada de pastores y Magos. Aquí el juego de luces es intenso. Primero vemos a los Magos acercándose a contraluz. Luego aparece el establo iluminado por un haz luminoso que señala el lugar donde está Jesús (Mt. 2, 9). Y, finalmente, se produce el encuentro de todos los personajes en la Luz (aunque el mundo está a oscuras). Por eso Gaspar exclama: “¡El más grande  de los Reyes… nacido en el lugar más humilde!”. Los Magos se miran, y uno de ellos añade: “Dios… hecho carne”.

En Jesús de Nazaret, a diferencia de los anteriores, la llegada de los Magos se produce meses después. José y María regresan con el Niño de la purificación en el templo y se sorprenden al ver unos pajes bien vestidos en la puerta de su casa. Ni es de noche ni están ahí los pastores: la imagen es completamente inédita. Además, tampoco se cobijan en una gruta: a José le ha dado tiempo a construir una casa de madera. Y allí se produce el encuentro con los Magos: “No temáis. ¿Dónde está el Niño? Venimos de muy lejos para adorarle”. Se produce entonces un triple juego de miradas: de José y María a los Reyes, de éstos a Jesús, y de éste a la cámara (en esa mirada, el espectador se siente interpelado). Viene entonces la declaración de Baltasar, muy en línea con la escena anterior de La Natividad: “Al venir a aquí, a un establo, creí que nos equivocábamos; pero ahora veo que es muy justo”. Para hacer más explícito el mensaje, Gaspar añade: “No en la gloria, sino en la humildad”.

lunes, 2 de enero de 2012

La Navidad en el cine (1): Adoración de los Magos al Niño


La Adoración de los Magos es la última gran fiesta de la Navidad, aunque el tiempo litúrgico termina con el Bautismo del Señor. Es una fiesta de capital importancia en el mensaje cristiano. Se le llama Epifanía (del griego “epi”: primera, y “fanía”: aparición) porque es, en efecto, la primera manifestación de la divinidad de Cristo. Sobre todo, es la primera manifestación de la universalidad de la redención: porque Jesús, que es el Mesías esperado y procede de la estirpe de David, no viene a salvar sólo al pueblo judío, sino a todos los hombres. Sin excepción.

En Rey de Reyes (1961), la escena empieza con una evocación del Evangelio de S. Mateo: “Cuando el Hijo de Dios nació en Belén de Judea, tres Magos vinieron de Oriente”. Pero, a continuación añade algunas tradiciones populares: “Se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Venían de Persia, Mesopotamia y Etiopía”. En el desarrollo de la escena es importante tanto el juego de la luz (con los Magos recortados en silueta sobre el horizonte) como el tono costumbrista del establo, con diversos animales domésticos ubicados en el portal. El sentido pictórico de la secuencia se refleja en la composición de los grupos (en la puerta los Magos, a la izquierda José y los pastores, al fondo la Virgen con el Niño), y también en el silencio con que se desarrolla todo: ni una sola palabra rompe el recogimiento de este pasaje.

Por otro lado, en La historia más grande jamás contada (1965), la escena se nos muestra rica en contrastes y en el uso simbólico de la luz, como ya dijimos en el primer artículo de esta serie. Los ropajes blancos de los Magos contrastan con el negro oscuro en que transcurre la acción. La única luz de la escena es la que proviene del candil de José, tal como vimos en un artículo anterior.


La puesta en escena juega con los distintos espacios. En el espacio más interior (el establo) están José, María y el Niño; ahí entran los Magos, que ofrecen sus presentes y explican el sentido que cada tienen; esa entrada en el "interior" les autoriza a iniciar un diálogo con la Virgen centrado en el nombre que pondrán al Niño: “Se llamará Jesús”, dice Ella, recordando lo que le había dicho el Ángel en la Anunciación. En el espacio exterior, contemplando la escena, están los pastores (con la luz que proviene del interior). Detrás (apartados de la escena, y situados en lo alto de un cerro: en una posición amenazante), están los soldados de Herodes, que han seguido el rastro de los Magos; aparecen sin luz alguna. El ladrido de un perro pone sobre aviso a los Magos, que deciden reemprender la marcha aunque sólo han estado unos minutos en el portal. José se asoma al ventanuco y "oye" en su interior la advertencia del Ángel que S. Mateo relata como escuchada en sueños: "Toma al Niño, y huid".

La versión de esta escena en María de Nazaret (1995), de Jean Delannoy, es mucho más colorista y vistosa que las anteriores. La luz cálida del portal vence aquí sobre la oscuridad de la noche, y la alegría del momento se refleja en los ropajes de los Magos. En el interior, la puesta en escena realza la majestad de la Virgen: aunque tumbada por el alumbramiento, su rostro refleja paz y serenidad, y su figura ocupa el centro de la imagen: la vemos como Señora, como Madre de Dios, como Reina de cielos y Tierra. También aquí los Magos explican el sentido de sus regalos, con un tono más poético y una sensibilidad más cercana a la nuestra: todo se parece mucho a las representaciones de nuestros belenes. Al final, un narrador recoge con bastante fidelidad la narración de S. Mateo: "Y, tras ser prevenidos en un sueño de no volver a Herodes, regresaron a sus propios países por otro camino".

El tiempo en Puerto Real