Familias

Viernes 3 de diciembre de 2010

CAMPAÑA DE NAVIDAD


Como todos los años por esta fecha queremos comenzar nuestra campaña navideña de colaboración con las familias más necesitadas. En estos momentos de crisis, cuando mayormente se habla de paro y problemas económicos, queremos animaros a poner un "granito de arena" para ayudar a las familias de nuestro entorno que lo necesiten. 

Para ello nos hemos puesto en contacto con CÁRITAS y vamos a realizar una campaña de recogida de alimentos destinados a las familias más necesitadas. La campaña se realizará desde el 3 al 17 de diciembre. Solamente se recogerán alimentos y, siguiendo el consejo de CÁRITAS, hemos repartido la petición de alimentos entre las clases. Dicha petición ha sido ya entregada al alumnado mediante hoja informativa para las familias.

COLABORA TRAYENDO ALGUNOS DE LOS
ALIMENTOS INDICADOS EN LA FECHA SEÑALADA

¡Tu aportación siempre es importante!


Viernes 12 de noviembre de 2010

CÓMO ALARGAR LA VIDA DE TU PORTÁTIL




Domingo 5 de septiembre de 2010


LA VUELTA AL COLE, ILUSIONES RENOVADAS 

Por Esther Cuyás
Psicóloga infantil - Psicomotricista


Tras un verano de distensión y ocio se hace difícil, tanto para los niños como para los mayores, volver a someterse a horarios, exigencias y obligaciones. Por eso, es importante que los padres transmitan a sus hijos un enfoque positivo de lo que representa la vuelta al cole.

Cuanto más satisfactorio haya sido el período vacacional, menos dolorosa -aunque no por ello, menos lamentada- será la vuelta a las obligaciones.

Año tras año se repite la misma circunstancia y, una vez más, la naturaleza humana demuestra (la que ha de ser) su capacidad de adaptación, aunque ello le suponga un considerable esfuerzo de reajuste. Este no suele durar más de tres o cuatro días, si el ambiente familiar y escolar es el adecuado: dependerá, en gran medida, de la actitud y comportamiento de padres y educadores.

Gastos y rutina

Para los padres, la vuelta al cole supondrá nuevamente afrontar unos gastos considerables (libros de texto, uniformes,...), así como cumplir de nuevo con unos horarios, además de los propios de su jornada laboral.

Pero también podrán dedicar ese tiempo a sus ocupaciones laborales o personales, sin la preocupación de dónde "aparcar" a sus hijos, con el consiguiente sentimiento de culpabilidad o, por lo menos, de incomodidad que ello conlleva. Cada cual estará, por fin, en el lugar que le corresponde; la distensión, en este sentido, también se hará notar.

Tiempo de reencuentro

Para los hijos, la vuelta al cole supone, ante todo, el reencuentro con sus amigos y con la que ha sido su segunda casa la mayor parte del año.

Hay que pensar que, aunque siempre es agradable, la flexibilidad en los horarios y tareas acabaría siendo contraproducente si se perpetuase a lo largo de todo el año; sobre todo para un niño que se está formando.

De ahí que sea positivo retomar esa constancia de hábitos y horarios para dar orden y sentido a su vida. Sin duda, volverá a llegar el momento del merecido descanso, después del esfuerzo que requerirá el nuevo curso.

El primer día de clase

Los padres pueden ayudar mucho al niño en su primer día de clase, haciéndole sentir confianza y seguridad, fomentando su autoestima y, sobre todo, el entusiasmo por la nueva etapa escolar:

- es importante la información: explicarle detenidamente todo lo que le espera en ese primer día de clase, en ese nuevo curso...y dejar que él nos explique sus temores, necesidades, lo que piensa al respecto. Si fomentamos esa comunicación desde un primer momento, estaremos creando un vínculo comunicativo muy fuerte e importante con nuestro hijo.

- repetirle su capacidad para superar todas aquellas situaciones que se proponga.

- ojear con él los nuevos libros de texto para que se familiarice con ellos y se le despierte el interés por usarlos.

- preparar juntos la cartera y todo el material necesario para el curso.

- y, sobre todo, demostrarle nuestro amor siempre que tengamos ocasión y jamás amenazarle con el "ya verás ya... cuando vayas al cole", de manera que quede relacionado con algo negativo y desagradable.

Ante ese primer día, nuevo y desconocido, se respira cierta inquietud y nerviosismo, sobre todo entre los más pequeños; el acompañarle hasta la escuela, aunque luego vaya habitualmente sólo o con otra persona, será una buena manera de darle mayor seguridad y confianza para afrontar ese nuevo reto.

Con muchas ganas, pero sin prisas

Procuremos pues iniciar el nuevo curso escolar (y, por tanto, este nuevo ciclo) de la forma más saludable posible, planificándolo con sentido común, sin dejarnos llevar por la euforia de llenar de actividades las horas extraescolares de nuestros hijos. Creo que nadie duda que "un buen comienzo es un primer paso hacia el éxito".

La vuelta al cole ha de ser paulatina, progresiva, relajada en la medida de lo posible, para no sobrecargar al niño desde el principio. Ello le haría someterse a un ritmo de exigencia excesivo para ser mantenido durante todo el curso, provocando que su rendimiento "se viniese abajo".

Es importante que, día a día, el niño disponga de suficiente tiempo para hacer sus deberes pero, cómo no, también para "disfrutar" y relajar su mente del trabajo escolar exigido, mediante el juego o alguna actividad artística (música, manualidades...). Asimismo debería poder relajar su cuerpo mediante alguna actividad física. Todo esto le permitirá retomar con más ganas y fuerzas las tareas escolares y demás obligaciones del día siguiente.

Estas medidas son aplicables y necesarias para todas las edades, aunque cuanto más pequeño es el niño más necesidad tiene de ello.

Un momento especial

La vuelta al cole ha de ser para nuestros hijos (y también para nosotros, los padres) un momento especial que se ha de vivir con ilusión y entusiasmo por ese nuevo mundo de cosas que le esperan en el colegio: nuevos libros, nuevos conocimientos y maneras de aprender, nuevos hábitos, nuevas relaciones con sus compañeros, más autonomía y oportunidades de convivencia...en definitiva, diferentes experiencias, todas ellas muy importantes para el desarrollo.

La vuelta al cole nos hace constatar una vez más, el paso del tiempo, el inicio de un ciclo, el CRECER DE NUESTROS HIJOS, que no se detiene nunca.


Martes 24 de agosto de 2010

OBLIGACIÓN DE LOS PADRES


El Concilio Vaticano II "recuerda a los padres la grave obligación que les atañe de disponer, y aún de exigir", que sus hijos puedan recibir una educación moral y religiosa (Cf. GE, 7)



Miércoles 14 de julio de 2010


Sábado 12 de junio de 2010


Cuando el corazón se hace texto: la clase de Religión  

 
Carta semanal del Arzobispo de Oviedo 18.04.2010

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

Sentados en el pupitre de la vida hemos hojeado nuestro texto de geografía, donde están contados nuestros ríos y mares, nuestras montañas y valles, los países con sus fronteras y sus diferentes paisajes. En ese mismo pupitre también hemos trabajado el texto de historia, que narra lo que en el tiempo han ido haciendo y deshaciendo los que nos han precedido con sus descubrimientos, sus hazañas y sus olvidos, lo más noble de su trayectoria y lo que nunca debería haber sucedido. También hay otras cosas que constituyen nuestros saberes con la precisión matemática, las composiciones químicas, las leyes físicas, la literatura y todos sus lenguajes, y el relato de cómo cada generación ha querido explicar incluso lo inexplicable con el pensamiento que ha forjado la filosofía ante las preguntas vitales. En ese pupitre imaginario, la escuela ha tenido la impagable labor de sistematizar la educación de modo orgánico, gradual, para que nuestros conocimientos fueran enriquecidos de los datos necesarios para adquirir el bagaje cultural que nos madurase en la comprensión de la vida.

Pero hay un texto diferente, que no es fácil adivinar su grosor ni el tamaño de sus letras. Un texto de ilustraciones variadas y siempre imprevisible el íter de su argumentario. Junto a los libros que nos describen lo que los hombres han hecho, hay otro libro en donde está grabado cómo los hombres hemos sido hechos. Una estructura que no nos hemos dado nosotros y que sin embargo nadie puede arrancarla de nuestro adentro.

El gran escritor italiano Cesare Pavese se preguntaba sin cesar: «¿Hay alguien que nos haya hecho una promesa? Entonces, ¿por qué esperamos?». Esa era su inquietud sincera a pesar de no tener fe: si no hay ninguna realidad superior, si no hay Dios en quien creer, ¿por qué el corazón está tan lleno de una espera? Sí, de una espera de que suceda algo, de que acontezca alguien, y nos desvele el misterio de nuestras ansias de bondad, la nostalgia de la belleza y la rebeldía ante lo que es injusto y perverso. El corazón humano es un maravilloso libro de texto, en donde Dios ha querido escribir con respeto el más hondo deseo, ese que nos constituye por fuera y por dentro, y que nos hace indómitos buscadores de la felicidad. Los artistas con sus pinceles y cinceles; los músicos con sus notas; los escritores con sus relatos; los niños con su búsqueda inocente; los enamorados con su encanto candente; los santos con su testimonio inefable; todos, cada cual con su acierto o su deriva, hemos ido y hemos vuelto a ese texto del corazón para aprender humildes lo que allí se nos enseña por parte de Dios, o para censurar lo que ahí palpita y late.

La asignatura de Religión Católica en nuestra escuela tiene toda esa razón de ser: acompañar la pregunta de nuestro corazón y mostrar la respuesta que la tradición cristiana ha ofrecido. Es una respuesta que bebe en lo que Dios mismo nos ha ido revelando, y cómo la Iglesia ha escuchado su mensaje, lo ha celebrado, vivido y anunciado. Esa respuesta no sólo se ha hecho culto religioso y propuesta moral, sino también se ha plasmado en el arte, en la literatura, en el pensamiento. Representa las raíces de nuestra cultura occidental. Faltando esta perspectiva en la enseñanza de nuestros niños y jóvenes, daría como resultado una educación mutilada, empobrecida y más vulnerable a la manipulación de la ciudadanía. La Religión se da en la catequesis, pero también es estudiada en la escuela. Para entender y para entendernos, tenemos este texto del corazón que el cristianismo ha querido tomar en serio, en cuyas preguntas y respuestas, Dios y nosotros acompañamos la espera de la que estamos hechos.

Recibid mi afecto y mi bendición.
+ Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo
Adm. Apost. de Huesca y Jaca

Fuente: DEPE (Delegación de Enseñanza y Pastoral Educativa. Arzobispado de Oviedo).
 
 
Miércoles 26 de mayo de 2010

La razón de ser principal de la Iglesia es el anuncio del Evangelio de Jesucristo a todos los hombres.
  
Millones de católicos en todo el mundo viven el Amor de Dios y predican la Buena Noticia, lo que les lleva a reconocer en el prójimo el rostro de Cristo, de manera particular, en los más necesitados y a desarrollar una enorme labor (social, educativa, asistencial, etc) que repercute en beneficio de la sociedad. La Iglesia Católica en España se divide territorialmente en 69 diócesis, “Donde se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo” (Concilio Vaticano II). Las diócesis están divididas en Parroquias. Hay en España unas 22.000. Existen 13.000 Órdenes y Congregaciones religiosas, 800 Monasterios de Clausura y miles de Hermandades, Cofradías, etc.

LA IGLESIA ATIENDE A:

-Cerca de 1.400.000 niños que asisten a centros educativos de la Iglesia.
-Más de 200.000 inmigrantes en distintos Servicios y Centros.
-Los privados de libertad de 77 cárceles españolas.
-Más de 50.000 niños y jóvenes con necesidades de educación especial.
-Más de 25.000 huérfanos.
-Más de 57.000 ancianos.

LA IGLESIA TRABAJA A DIARIO EN:


-Más de 200 centros hospitalarios, ambulatorios y dispensarios.
-876 casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos.
-Cerca de 900 orfanatos y centros para la tutela de la infancia.
-Más de 300 guarderías.
-65 centros especiales de educación o reeducación social.
-144 centros de caridad y sociales y 300 consultorios y centros para la defensa de la vida y la familia.
-147 países donde están cerca de 18.000 sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares en misiones.


Toda esta labor la puede realizar la Iglesia gracias, entre otros recursos, a la Asignación Tributaria: a partir de la Declaración de 2007, la Iglesia recibirá del Estado el 0,7% de la cuota íntegra de los contribuyentes que manifiesten su deseo de que ese porcentaje de sus impuestos se destine a la Iglesia Católica.

La campaña "Por tantos" explicada en los distintos medios de comunicación: internet, radio, televisión y prensa, busca concienciar sobre este tipo de ayuda que no repercute para nada, en lo que tengas que percibir o aportar, tras realizar la Declaración de la Renta.





Miércoles 19 de mayo de 2010



Jueves 29 de abril de 2010

DECÁLOGO: PRIMERAS COMUNIONES

Mayo es tiempo de celebrar las primeras comuniones de los hijos, día inolvidable en el que muchas veces nos sentimos desconcertados ante las exigencias sociales que poco a poco han ido configurando esta fiesta tan especial para la familia cristiana.

Diez verbos -cuyas iniciales forman la palabra clave: Eucaristía- pueden ayudarnos a vivir con sentido y profundidad este día tan esperado para nuestros hijos (Cfr. MJ Decálogo, María Dolores López Guzmán, en "Misión Joven", 350, 2006)

ESPERAR: La primera comunión es comienzo, no es final... Ir más allá del instante es fundamental. Comienza una nueva etapa en el proceso de iniciación cristiana de vuestro hijo, que no se puede quedar ahí. La comunidad os necesita.

UNIR: Crear un ambiente de unión y no de división será el mejor de vivir lo que es central en ese día: la común-unión.

CONVIVIR: Caer en la cuenta de que las celebraciones son momentos de encuentro en la familia (padres e hijos, hermanos, abuelos, tíos, amigos...) y con las familias de los compañeros de mis hijos.

ALEGRARSE: Para que la alegría no se esfume es imprescindible poner más los ojos en Dios que en nuestros deseos, gustos, y, a veces, problemas y discrepancias.

RECORDAR: Preparar algún detalle personal que sea auténtico recordatorio del encuentro que el niño ha tenido con Dios. Este encuentro es lo verdaderamente central.

INTENSIFICAR: Favorecer los momentos en los que compartir con el niño confidencias, oraciones y conversaciones sobre la experiencia de Dios recibida.

SIMPLIFICAR: Convertirse en "contrapunto" de los mensajes que incitan al consumo de inevitables y absurdos regalos. Hacer que el día sea "sencillamente distinto".

TRANSMITIR: Comunicar la propia fe es el mejor regalo. Es una buena ocasión para mostrar que la experiencia de la comunión transforma cada día y es Jesús quien nos da la luz que ilumina y orienta nuestra vida.

INTERIORIZAR: Detener la mirada en lo verdaderamente significativo. Hacer balance del día con el niño o niña destacando lo más importante.

AGRADECER: Participar totalmente del Cuerpo y de la Sangre del Señor es motivo más que suficiente para alabar y agradecer a Dios su invitación a formar parte de El. Eucaristía significa "acción de gracias".

Nuestra felicitación más sincera a los niños y niñas que habéis hecho o vais a hacer este año la Primera Comunión, que vais a recibir a Jesús en la Eucaristía. Extended nuestro saludo a vuestras familias. Igualmente, un agradecimiento a los esforzados catequistas que los habéis acompañado en este proceso de iniciación a la vida cristiana.



 
Miércoles 21 de abril de 2010
ALUMNADO DE TERCERO DE PRIMARIA

 
El alumnado de tercero de Primaria que asiste a la catequesis de Primera Comunión en la Parroquia de San Benito, celebrará el próximo día 5 de Mayo a la cinco de la tarde el acto de renovación de las promesas del bautismo.
Los niños estarán acompañados por sus padres en este acto de preparación para recibir la Primera Comunión.
Se trata de un acto religioso especialmente emotivo en el que, padres y familiares, que en su día asumieron la responsable decisión de bautizar a sus hijos en la fe de Cristo, son ahora testigos de cómo son ellos quienes renuevan este compromiso ante Dios y la Iglesia.
Felicidades a todos y... nos vemos en la iglesia.




Martes 20 de abril de 2010
ESCUELA DE PADRES
Blog para la educación de los hijos

La comunidad que participa en este blog proporciona a los padres las pautas más fáciles y correctas ante la difícil tarea con la que se enfrentan los padres: La educación de sus hijos.




Lunes 19 de abril de 2010

23 de abril: DÍA DEL LIBRO.
Abrir ventanas a la vida. Libros religiosos en la preadolescencia

Anabel Sáiz Ripoll

NOS vamos a centrar en la etapa de la preadolescencia y, por tanto, en los rasgos de la misma. Abarca la franja de edad comprendida entre los 11 y los 12 años. Entonces se deja atrás la niñez y se camina hacia la adolescencia. Son años importantes en los que el preadolescente adquiere su equilibrio físico y psíquico. En ese momento su mente está lista para aprender, porque tiene curiosidad, le gusta investigar y puede disfrutar con el trabajo escolar. Aprende, por así decirlo, actuando. Entre sus características está que su capacidad de abstracción necesita partir de hechos, por eso quiere razonar y definir todas las cosas. Otro rasgo importante es que aumenta su capacidad memorística.

Encrucijada de valores
En cuanto a su evolución social y moral suele ser extravertido y muy sociable. Le gusta sentir que pertenece a un grupo y surgen, por tanto, las primeras pandillas (o grupos de amistad entre iguales). Son muy influenciables y hay que andar con tiento a lo hora de tratar de imponerles algo con motivos o razones que no les parezcan acertados. Tal vez sean menos afectuosos que en etapas anteriores, pero, en cambio, tienen en cuenta en los adultos su bondad, el interés que de verdad sienten y expresan hacia ellos y la dedicación que les muestran.
Los intereses del adolescente y preadolescente son variados y abarcan, entre otros, aspectos éticos, religiosos, artísticos, musicales, familiares y sociales. En esta etapa es cuando se suelen dar las crisis de independencia, tan relacionadas con el carácter adolescente, y aumenta la oposición al mundo adulto –padres, madres, educadores, etc.– porque necesita afianzar su personalidad, y lo hace de una manera radical y tajante, pasional y extremista casi siempre.

Leer, por qué y para qué
Nadie negará que la lectura es una fuente de beneficios inagotable y, sin embargo, las estadísticas nos dicen que en España se lee poco. ¿Leen poco los jóvenes o leen poco los adultos en general? Pensamos que no se puede imponer la lectura como si fuera un castigo. Por ejemplo: «No te vas a levantar de aquí hasta que leas un rato». Con esas premisas nuestra juventud más bien despertará una sentimiento de antipatía hacia el hecho de leer. El placer por la lectura se tiene que descubrir o contagiar a partir del ejemplo. Es decir, si un padre o uns madre no lee, si un profesor no lee, ¿cómo pretende que su hijo o su alumno lo haga? La lectura se contagia, no hay otra opción.
Como bien dice Patxi Zubizarreta cuando escribe que: «Vivimos tiempos confusos. Por un lado hemos alcanzado un alto nivel de bienestar, pero eso no nos ha acercado demasiado a la felicidad. Se nos llena la boca de palabras como libertad, pero cada vez somos más sumisos y acríticos. Lanzamos campañas y más campañas a favor de la lectura, proclamamos sus bondades, pero no nos creemos nuestras palabras y, en conclusión, no leemos. No terminamos de creernos que la literatura nos puede ayudar a conocer el mundo y a nosotros mismos». En De la sospecha a la garantía, en «Encuentros en Verines» (Asturias, 2000).
Si se me permite personalizar, tengo el recuerdo de mí misma en las tardes de estío de mi infancia y también de la adolescencia leyendo un libro mientras todos hacían la siesta en mi casa. Uno tras otro, cada unos de ellos, me permitieron ser más libre, pero también me sirvieron para conocer otros mundos, para entenderme a mí misma, para trascender mi propia realidad y, en suma, para recoger rosas en pleno invierno. Es evidente que se puede ser feliz tanto leyendo como sin hacerlo, aunque parece que quien lee tiene más ventajas frente al que no lo hace: ensancha su mente, abre nuevos horizontes, potencia su imaginación, disfruta de un diálogo intenso con el propio libro. En fin, que hay muchas razones para leer, muchas más, pensamos, que para no hacerlo. Además es barato (podemos recurrir a las bibliotecas públicas) y genera una adicción sanísima.
A otro escritor, Jordi Sierra i Fabra, cuando se le pregunta para qué leer le duele que los más jóvenes digan que odian hacerlo. Es como si dijesen que odian vivir: «Tengo otra obra –nos dice–, El fabuloso mundo de las letras, hecha para aquellos que “odian leer”. Cuando un chico o chica me dice eso, me entra mucha tristeza. Es como si se odiaran a sí mismos. Estamos hechos de letras y de historias, de lo contrario nos secaríamos y estaríamos muertos. Cuánta ignorancia e incultura se esconde detrás de algo así. Pero es algo real. Son los futuros hombres-y-mujeres-de-ninguna-parte, condenados al vacío, a la nada, a vagar por el mundo sin un horizonte, probablemente sin trabajo, prodigando violencias y asesinando esperanzas. Puro olvido en vida. Seré un romántico, tendré sentimientos, quizás ya sea un residuo, pero vivo en plenitud, en armonía, y se lo debo a lo que he leído y a lo que he escrito, a quienes he amado y a quienes me han amado. Somos polvo de estrellas».

La transmisión de la fe
Si estamos viendo que niños y jóvenes aprenden por contagio, con el ejemplo que les damos, en una cuestión tan delicada como el tema de la fe, es obvio que no va a ser distinto. No podemos pretender que en ellos brote el germen de una fe viva sin haber hecho nada nosotros, y tampoco podemos pretender que acepten nuestros postulados porque sí, sin hacer preguntas, sin mostrar curiosidad. La fe se vive en el hogar y se transmite de manera directa de padres a hijos, a no ser que se interrumpa la cadena.
Está bien que nuestros hijos estudien religión o vayan a colegios religiosos, si ésa es nuestra decisión, y es muy válido que les apuntemos a catequesis para preparar su Primera Comunión o la Confirmación (que es la franja de edad en la que nos estamos centrando en estas líneas), pero no nos podemos desentender pensando que los profesores o los catequistas ya harán su trabajo, y que con eso es más que suficiente.
Padres y madres han de mostrar sus principios en familia, ni obviarlos, ni dejar que su hijo aprenda solo los temas de la fe. Por eso el papel de los abuelos también es importantísimo. En general, tienen más tiempo que los padres y por edad han vivido una fe más fuerte, a veces llena de elementos populares que no debemos menospreciar porque en los aspectos populares, más tiernos, quizá, a veces aparentemente desfasados, radica la voz de toda una generación, gracias a la cual nuestras creencias han seguido firmes su camino.
Por otro lado, en el caso de los centros religiosos, es obvio que el profesorado tiene también una misión que cumplir, además de la mera enseñanza académica.
Es decir, cuando la familia asume su papel y piense que ha de acompañar a su hijo en todo el proceso, es cuando, de verdad, los frutos de las clases de religión, la catequesis o las lecturas de tipo religioso germinarán.
Pensamos, además, que no hay que ir con los hijos a misa los domingos por obligación, porque lo dice el párroco, sino porque ir en familia a misa supone un goce, un espacio de armonía, un motivo de unión inquebrantable. El amor se muestra y se comparte, no se guarda para que nadie lo vea.

Valores del libro religioso
La religión o el tema de Dios no es frecuente en la literatura infantil y juvenil, quizá porque los escritores piensan que es subjetivo o porque le parece algo abstracto. Sin embargo, Jaume Cela entra de frente en esta cuestión tan delicada y lo hace, como no podría ser de otra forma, con exquisito tacto. A muchos niños de sus narraciones les preocupa la existencia de Dios porque si existe, se les soluciona el aspecto más cruel de la muerte, ya que «se va al cielo»; en cambio, si no existe, el problema es terrible, porque nos encontramos frente a la nada. Nuestro autor lo resuelve dejando, como suele hacer, a sus personajes el criterio de creer o no creer. La mayoría sí creen en Dios, en algo superior, pero lo que no explican es que permita que se produzcan tantos desastres y catástrofes.
Si nos centramos en el libro propiamente religioso podemos hablar, entre otros, de los siguientes:
• Manuales que sirven para la catequesis.
• La Biblia adaptada para niños y jóvenes.
• Catecismos infantiles y juveniles.
• Tratados acerca de distintos aspectos religiosos (adaptados a cada edad).
• Relatos de vidas de personajes relacionados con la religión (vidas de santos, por ejemplo, pero no exclusivamente).
El buen libro religioso ha de orientar al niño y al joven, pero sin moralinas fáciles ni ñoñerías, pues eso les haría salir huyendo y nunca más leerían un libro de temática religiosa. Los valores que transmitan los libros, excepto los manuales y catecismos, han de estar implícitos. Tiene que descubrirlos el lector, y no dárselos con cuchara. Como bien decía al gran Miguel Delibes, a los niños se les puede contar todo, pero «sin poner voz de abuelita boba». Hay que huir también de los libros pseudoreligiosos, que sólo buscan el sensacionalismo y el escándalo. Hay que acompañarlos y guiarlos, pero con sutileza.
¿Qué mensajes son válidos para nuestros niños y adolescentes? Pues bien, han de abarcar los tres ámbitos de la persona: el cognitivo, el afectivo y el conductual. Por poner algunos ejemplos:
• Mostrar que hay muchas opciones de vida válidas.
• Favorecer la autoestima y el crecimiento de los niños y adolescentes.
• Hacerles vivir con confianza la relación con Dios y con el resto de las personas.
• Conocer, gracias a la Biblia, el proyecto de Dios como una propuesta de amistad personal.
• Ver las distintas maneras de cómo Dios nos llama a las personas para colaborar en su proyecto.
• Profundizar en el conocimiento de Jesús.
• Vivir con coherencia el compromiso derivado de su bautizo.
• Valorar que muchas personas dediquen su vida a testimoniar la Palabra de Jesús.
• Responsabilizarse de su proyecto de vida cristiana.
Existen muchos y muy buenos materiales que pueden ayudarnos a todos a fortalecer nuestra fe y a conocerla mejor. Hay editoriales que trabajan de forma rigurosa la franja de edad que estamos comentando (Mensajero, Sal Terrae, Paulinas…), revistas que muestran planteamientos cristianos y comprometidos, librerías especializadas, páginas web que nos pueden ayudar y, en definitiva, un amplio abanico de posibilidades que ayudarán a que nuestros niños y adolescentes vivan su fe con plenitud y amor, en casa y fuera de ella. Porque la fe no hay que verla sólo como una cuestión privada. El cristiano ha de vivirla con alegría y exteriorizarla.


El tiempo en Puerto Real